LA OSTEOPATÍA CRANEOSACRAL PUEDE AYUDAR A SU HIJO

OSTEOPATÍA CRANEOSACRAL EN LA INFANCIA

La aplicación de esta técnica para bebés y niños puede aportar muchos beneficios definitivos, pues el crecimiento y la evolución de estos se está produciendo, y es el momento donde la osteopatía puede aportar más ventajas antes de que se consolide la estructura definitiva.

El proceso de osificación se va a estar produciendo durante toda la infancia. Los huesos y en particular el cráneo son unas estructuras muy cambiantes en los primeros años de vida, el proceso de osificación no termina hasta los 16 años en las chicas y 18 años en los chicos y la forma definitiva de las suturas craneales van a darse a partir de los 25 años de edad.

El niño tiene unos potenciales altísimos de adaptación y corrección, estos son aprovechados por el osteópata, para incidir de forma sutil, suave, nada agresiva y con un profundo respeto hacia la naturaleza innata del niño.

La osteopatía  puede ayudar al niño en numerosas disfunciones sin presentar efectos secundarios, y por tanto es una terapia complementaria a la medicina convencional altamente recomendable.

 

COMO ES UNA SESIÓN

Es habitual encontrar a padres inquietos ante la idea de llevar a un osteópata a su hijo recién nacido, pues pueden llegar a pensar que se harán manipulaciones. Esto ocurre hasta que se conoce la manera tan sutil de actuar en una sesión de osteopatía pediátrica, en la que las manos del profesional “fundamentalmente escuchan y respetan”. La sesión casi siempre incluye la colaboración de los padres, apoyando con su presencia y aprendiendo técnicas sencillas para que ellos las puedan aplicar en casa. La información de las posturas intrauterinas y como fue el desarrollo del parto, es de gran ayuda para el osteópata en el tratamiento postparto. En caso de daño prenatal, es indispensable tratar al bebé tan pronto como sea posible. Esta primera intervención es tan importante como las visitas periódicas durante los primeros años de crecimiento, a la vez que se hace un seguimiento con el pediatra. El córtex cerebral no está formado aún hasta los dos primeros meses de vida, es decir la parte cognitiva del bebé está por desarrollarse, y por tanto podemos ayudar a que el desarrollo neurológico en este tiempo sea óptimo.

 

DURANTE EL PRIMER AÑO

Durante el primer año de vida la práctica osteopática es más sencilla, ya que las fontanelas facilitan el moldeado craneal. Los resultados serán mejores y más rápidos cuanto antes se ponga en práctica. Las fontanelas craneales se cierran hacia el final del segundo año, y el cerebro triplica su tamaño en este tiempo. A veces sólo se trabaja de manera preventiva, para evitar que pequeños trastornos se conviertan en enfermedades serias en un futuro.

 

ESTAR ATENTO A LAS SEÑALES

Es importante la observación por parte de los padres: si el niño mueve los dos brazos y piernas por igual, si es inquieto o tranquilo, si aprende a hablar pronto, su forma de caminar, etc. Todos estos datos ayudan al osteópata en su trabajo.

Detectar disfunciones y corregirlas tan pronto como el bebé nace, debiera ser una práctica habitual, al igual que una actuación a largo plazo, como complemento del tratamiento pediátrico.

 

SIGNOS A TENER EN CUENTA

- Lloro excesivo antes de las comidas, tal vez no es un rechazo caprichoso a la comida, es posible que el niño esté intentando informarnos de que su diafragma está en espasmo y que comer supone un esfuerzo por una falta de apertura del conducto esofágico del diafragma. Muchas veces la causa puede estar lejos de la zona visceral digestiva y hallarse relacionada, por ejemplo, con el nervio responsable de las funciones neurovegetativas digestivas, el nervio vago, en su salida craneal, en el agujero rasgado posterior entre los huesos occipital y temporal. El osteópata puede corregir estas tensiones y mejorar la relación entre niño-alimento.

- Dificultades en conciliar el sueño, pueden ser debidas a compresiones craneales sutiles que alteran los procesos circadianos del hipotálamo. El osteópata libera estas compresiones y facilita la inducción del sueño.

- El niño se chupa el dedo en una edad ya avanzada, es un mecanismo inconsciente para intentar bombear el paladar y corregir alguna disfunción de la bóveda craneal que puede estar repercutiendo en tensiones en otras partes del cuerpo. El reflejo de succión, es una técnica inconsciente del bebé para facilitar el bombeo craneal, después de la compresión sufrida por el parto. El mantenimiento de esta acción en los años siguientes por parte del niño, puede ser una manifestación de que existe alguna necesidad de mantener los bombeos.

- Un déficit de atención o dificultades en el aprendizaje o problemas de comunicación pueden ser debidos a pequeñas alteraciones craneales.

- Ciertas posturas que adopta el niño, y que a veces observan los padres, es muchas veces el sistema de compensación natural que encuentra el niño a desviaciones de la columna que se están produciendo. El osteópata puede detectarlas y determinar si el origen es craneal, por ejemplo, por una ligera torsión del occipital, que provoca la rotación de la primera cervical con el cual se articula. Esa rotación de la vértebra provocará la adaptación de las siguientes, pudiendo ser causa de escoliosis.

Por tanto, el trabajo osteopático no sólo está enfocado a niños con trastornos claros, donde los síntomas se hacen evidentes, sino también para aquellos que lloran más, les cuesta comer o dormir, que son más proclives a contraer enfermedades, etc. En ocasiones se acepta que ese niño es de una determinada manera, sin buscar la causa y, por tanto, sin buscar el remedio.

 

PREVENIR PARA EL FUTURO

Una de las bases de la medicina natural es la de la prevención, y ¿por qué no prevenir lo antes posible? De esta manera evitamos la cronicidad de enfermedades futuras, sin padecer molestos síntomas durante años y abreviando el número de sesiones para restablecernos. Deseamos que, con la colaboración de todos, podamos estar a la altura de otros países, y que el conocimiento osteopático llegue más a los hogares, para que nuestros hijos puedan beneficiarse de todas sus virtudes. Para que recuperemos nuestras miradas a los potenciales heredados de nuestra propia naturaleza esencial.

 

TRASTORNOS MÁS HABITUALES DONDE SE PUEDE INTEGRAR LA OSTEOPATÍA CRANEOSACRAL EN LA INFANCIA

Plagiocefalia

Dolor de cabeza, cefalea

Problemas de succión de leche materna

Cólico del lactante

Reflujos y regurgitaciones

Invaginación intestinal

Estreñimiento

Diarrea

Respiración bucal

Apneas del sueño

Bronquiolitis

Asma

Otitis

Rinitis

Sinusitis

Faringitis y amigdalitis

Torticolis congenita

Escoliosis

Cifosis y lordosis

Deformaciones esternales

Disfunciones somáticas vertebrales

Fractura de la clavícula en el parto

Disfunciones del plexo braquial

Subluxación de la cabeza del radio

Pie varo

Pie cavo

Pie plano

Deformidades en las extremidades inferiores

Luxación congénita de cadera

Maloclusión dental y disfunciones orofaciales

Trastornos oculares

Niños hiperactivos y déficit de atención

Deformación craneal

Problemas de comportamiento y aprendizaje

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